viernes, 19 de julio de 2013

INFILTRACIONES CON PLASMA RICO EN FACTORES DE CRECIMIENTO

El auge de las infiltraciones con plasma rico en factores de crecimiento (PRGF), también conocido como plasma rico en plaquetas (PRP) tiene su origen en  la versatilidad, eficacia y bioseguridad que estas proteínas con actividad biológica provocan sobre la reparación de tejidos corporales dañados.
Numerosos deportistas de élite han puesto de moda esta terapia para el tratamiento de tendinitis, roturas musculares y lesiones osteocondrales.

Esta técnica se basa en la inyección de una fracción del plasma extraída de la sangre del propio paciente. En concreto la fracción rica en plaquetas.

El fundamento científico de la utilidad del plasma rico en factores de crecimiento, se basa en las propiedades de las proteínas localizadas en el interior de las plaquetas.

Estas proteínas, intervienen en la comunicación intercelular, desencadenando efectos biológicos como la migración celular dirigida (quimiotaxis), angiogénesis, proliferación y diferenciación celular, todos ellos son procesos clave en la regeneración y reparación de los tejidos.

Los principales factores de crecimiento que están directamente involucrados en la reparación de los tejidos son: el factor de crecimiento derivado de las plaquetas (PDGF), el factor de crecimiento transformante tipo B1 (TGF-B1), el factor de crecimiento fibroblástico básico (bFGF), el factor de crecimiento vascular endotelial (VEGF), el factor de crecimiento epidérmico (EGF) y el factor de crecimiento insulínico tipo I (IGF-I).

Cuando se utilizan asociados a la cirugía, provocan una respuesta rápida que acelera la regeneración de los tejidos dañados.

Hoy en día las indicaciones de infiltración con PRP son innumerables. Casi todas las especialidades médico-quirúrgicas utilizan el beneficio de esta técnica para acelerar la recuperación de diferentes tejidos dañados.

En el aparato locomotor se obtienen buenos resultados en tendinitis crónicas, roturas musculares, esguinces crónicos, lesiones localizadas del cartílago articular, defectos de consolidación de las fracturas y también como estímulo reparador en aquellas cirugías sobre tejidos deteriorados o con riesgo de cicatrización de la piel.









El número de infiltraciones sobre una determinada lesión suele limitarse a 2 inyecciones separadas por un periodo de 3 semanas.

Las infiltraciones se realizan con anestesia local de la zona, y las recomendaciones después de una infiltración son la inmovilización temporal de la articulación infiltrada y el reposo de actividades físicas intensas con dicha articulación.

Los posibles efectos adversos de esta técnica, contemplan la infección o reacción inflamatoria local de la zona infiltrada en un porcentaje inferior al 1%. Al ser parte del suero del mismo paciente, no existen reacciones alérgicas de rechazo.

miércoles, 24 de abril de 2013

LUXACION DE RODILLA

Como últimamente he escrito casi todas las entradas del blog acerca de politraumatizados, no podía faltar un caso de una luxación de rodilla.

Presento el caso de un varón de 40 años que en un accidente de moto, sufrió una fractura de alta energía abierta de tibia y una luxación de rodilla. Quién da más?

El paciente fue traído a urgencias en la ambulancia del SAMU, inmovilizado con una férula en miembro inferior derecho, con una herida amplia en región postero-externa de la pierna y sin pulsos distales.

Una vez realizadas las primeras imágenes de Rx, se procede a la tracción y reducción de la luxación, a la vez que se realiza Angio-TAC, observándose indemne el eje vascular del miembro inferior.




De inmediato, el paciente es trasladado al quirófano, donde se procede a la osteosíntesis externa de la fractura de tibia, fijando también la rodilla en extensión.

La herida de la pierna se deja sin cerrar, cubierta con Linitul y Furacin.





Después de realizar curas en la planta y una vez recuperado el paciente del traumatismo inicial, a las dos semanas se reconvierte el fijador externo por enclavado endomedular tipo Trigen. En el mismo acto  quirúrgico, se procede al recubrimiento de la herida de la pierna con injerto cutáneo libre.

                        


En el postoperatorio, se solicita RM de rodilla, informada como rotura del LCP, rotura de menisco interno y rotura del ligamento colateral externo.

   

 Actualmente, el paciente mantiene la rodilla inmovilizada con férula de neopreno a la espera de completar pauta de 6 semanas antes de iniciar ejercicios de movilidad.

sábado, 6 de abril de 2013

POLITRAUMATIZADA: OSTEOSINTESIS DE PELVIS.

Se trata de una mujer joven de 17 años con accidente por atropello de tren.
Traslada a urgencias por los servicios de emergencia, la paciente presentaba en la primera evaluación: fractura pélvica afectando a ambos acetábulos (fractura de columna anterior + hemitranasversa posterior derecha y fractura transversa del acetábulo izquierdo), amputación de pierna derecha por debajo de la rodilla, fractura de ambos fémures, fractura de C7 estable, fractura de olecranon izquierdo y fractura articular de paleta humeral derecha.

Como primera medida de urgencia, se estabiliza hemodinámicamente, se colocan tracciones transesqueléticas en ambos miembros inferiores (transcondílea en fémur derecho y transtibial en fémur izquierdo). Férulas braquiopalmares en ambos miembros superiores y collarín cervical tipo Philadelfia.

A la semana del ingreso, se interviene en un primer tiempo, realizando osteosíntesis de ambos fémures y de fracturas pélvicas.
Se colocan clavos endomedulares tipo Trigen en los fémures.
A nivel de pélvis se realiza osteosíntesis de pala iliaca y columna anterior derechas mediante abordaje ilioinguinal. En la fractura transversa del acetábulo izquierdo se realiza osteosíntesis percutánea con tornillo retrógrado a través de la rama iliopubiana.
En un segundo tiempo (1 semana) se interviene de ambos miembros superiores, realizando osteosíntesis con placas AO a 90º en paleta humeral derecha y osteosíntesis tipo Obenque en olecranon izquierdo.




sábado, 26 de enero de 2013

Es incompatible la rotura del ligamento cruzado anterior con el esquí?

Hoy acude a mi mente una de las discusiones mantenida entre colegas de profesión acerca de si la rotura del ligamento cruzado anterior (LCA) era causa de abandono de la práctica del esquí.

En el trascurso de una jornada de esquí, coincidimos varios colegas entre los cuales uno de ellos esquiaba con el LCA roto desde hace años y otro operado del LCA de ambas rodillas.

Teniendo en cuenta las opiniones de los afectados por dicha lesión junto con la experiencia de otros colegas allí presentes, dedicados desde hace años a la reparación quirúrgica de lesiones de rodilla, concluimos que la rotura del LCA no contraindica la práctica del esquí, y que el uso de rodilleras sofisticadas tampoco son imprescindibles.

Analizando la postura típica del esquiador, podemos observar que la rodilla trabaja casi siempre en una posición de semi-flexión, donde la rodilla es más estable. Otra cosa son las caídas con la rodilla descontrolada donde son susceptibles lesiones ligamentosas.



Concluimos que el concepto inestabilidad de rodilla, aparte de las lesiones ligamentarias existentes, tiene otros factores agravantes como son la insuficiencia de musculatura cuadricipital e isquiotibial. También existe un componente individual, observándose pacientes con especial tendencia a la inestabilidad de rodilla por sus características anatómicas.